Hola, pequeños aventureros. Aquí comienza una nueva etapa donde vais a poder descubrir, junto a mí, la isla de Tenerife.
No podía empezar este blog de otra manera que no sea recomendándoos una playa, en esta ocasión será la de Benijo.
Para quienes no conozcáis la isla, deciros que Benijo es un pueblecito situado en el municipio de Anaga. En este municipio podéis disfrutar de diversas rutas para hacer senderismo, pero de eso os hablaré más adelante.Como os dije al principio, Benijo es un pueblo pequeñito, es por eso por lo que hay pocas construcciones a sus alrededores, quizás por eso me guste tanto.

La playa de Benijo es un poco más de lo mismo. Si no la conoces no vas. Y eso es lo que me pasó a mi. Llevo aquí tres años y aún no la había ido a visitar. La entrada a la playa se esconde detrás de una pequeña casita de color amarillo desgastado (quizás en honor a los colores de nuestras islas, o no, quién sabe). Al principio dudas si entrar, no vaya a ser que te estés colando sin saberlo en una propiedad privada, pero luego descubres unas escaleras y lo primero que se te viene a la mente es "verás para subirlas luego" y lo segundo es "¿por qué nunca había visto esta playa antes?". Cuando terminas de bajar las escaleras te encuentras con unas cuantas piedras de tamaño considerable (parece que Tenerife quiere esconder bien sus zonas más mágicas). Después de encontrar el camino que se esconde entre ellas llegas a la arena negra y por instinto lo primero que vas a hacer es enterrar los pies.
Quizás lo mejor de esta playa, por lo menos para mí, es que es visitada por pocas personas, tampoco suele haber niños corriendo a tú alrededor y salpicándote arena, ni una gran cantidad de turistas (creo que ninguno). Pero la playa esconde un secreto en su interior que para los que van por primera vez es totalmente desconocido hasta que se adentran en ella. Aunque al principio puede parecer que es bastante profunda cuando caminas un poco la arena vuelve a su sitio original. Es decir, que te encuentras en mitad del océano y el agua aun no te llega por la rodilla (algunos podrían creerse Dios caminando por encima del agua). Otro de los secretos que esconde son los trozos de roques que se esconden debajo del agua pertenecientes a los dos que sobresalen (a la vista está). Además esta playa acepta a todo aquel que quiera ir, eso incluye a perros y a gente que quiera hacer nudismo.
En resumen, si queréis pasar un día relajado, alejado de la "civilización" y olvidar todos los problemas, la playa de Benijo es el lugar ideal. Aunque si se le puede sacar alguna pega a esta playa es el hecho de que es casi imposible el acceso a personas con algún tipo de minusvalía debido a las escaleras comentadas anteriormente, así como el cuidado que hay que tener debido a que la marea suele ser un poco más fuerte de lo normal. Por lo demás es una playa maravillosa.
Pincha aquí, para llevarte a la dirección de la playa de Benijo



No hay comentarios:
Publicar un comentario